
Habrá un tiempo de lluvia
y un tiempo para los olvidados,
para los que no supieron cual era su camino;
ojalá haya un tiempo para los que le
hablamos a una botella como si fuese un altar,
un micrófono, una pistola apuntándonos al corazón.
Para los que le dijimos palabras a la noche,
un tiempo para los malditos,
para los desheredados que nunca llegarán a nada.
Eso es lo que pedimos aquí y ahora
sin esperar la llegada de los jueces ni de la muerte;
aquí y ahora nosotros también esperamos la lluvia en el verano.