He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona
no es lo peor que se le puede hacer.
Puede resultar doloroso pero no tiene por qué ser una tragedia.
Si uno no dejase nunca a nada ni a nadie
no tendría espacio para lo nuevo.
Evolucionar constituye una infidelidad a los demás,
al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo.
Cada día debería tener al menos una infidelidad esencial,
una traición necesaria, se trataría de un acto optimista,
esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro.
Una afirmación de que las cosas pueden ser no solo diferentes
sino mejores.
... esa es la teoría, la práctica cuesta más.
15 de abril de 2011
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